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Ilusión en mi adolescencia, el hecho de un embarazo: Un bebé en camino... (1)

- Rafael estoy embarazada.
- ¿Qué?
- Sí, tengo dos meses de embarazo, hoy lo he confirmado y no sé qué hacer.-….

Fue esta pequeña conversación, la que originaría un gran cambio en mi vida, fue en esta conversación en donde me di cuenta que mi mundo dejaría de ser como lo conocía en ese entonces, y se volvería totalmente desconocido para un adolescente de tan solo unos pocos años de edad.

- ¿Quién más lo sabe?
- Nadie, he querido que tú seas el primero en saberlo.

En ese momento, no sabía qué hacer, no sabía qué decir, parado, mudo, estaba yo, mirando frente a frente a la niña que sería madre en unos meses siguientes, estaba yo ahí, estático, frio y seco, con un nudo en la garganta, con un latido en mi corazón y una preocupación en mi mente…

Éramos dos adolescentes, que jugábamos a ser grandes, y que el destino, nos ponía en nuestro lugar repentinamente, con un estruendo volvería a mi realidad, y caía en el fondo de mis ilusiones y mis preocupaciones.

- Rafael quiero tener este hijo, pero no sé cómo mis papas lo tomaran, ¡Me van a matar!
- Tranquilizate, no temas, juntos saldremos de esta, es nuestro hijo…

“Es nuestro hijo”, sonaba raro decirlo, a mi edad, de lo único que me debía preocupar era de pasar matemática, pero ni de eso me preocupaba, ya que a pesar de no gustarme nunca lo desaprobé, pero eso ya no importaba más, tenía que pensar como adulto, tenía que dejar de ser ese jovenzuelo que no le importaba nada en la vida, iba a ser padre y necesitaba cambiar, al menos por las fuerzas…

- ¿Me amas?-
- ¿Porque me preguntas eso, ahora?, ¿A estas alturas?
- No sé porque, me nació preguntarte…

¿Amarla?, Debía decirle que Sí, pero en ese momento no atinaba a nada, estaba perdido en un mundo paralelo, tratando de asimilar la noticia, ¿Se podía amar a nuestra edad?, no lo sabía, lo cierto es que ella era mi enamorada, la mujer que sería la madre de mi hijo, la chica que me gustaba… ¿Solo un gusto?, ¡por Dios!, no podía ser solo un gusto, se trataba de la niña que me robaba los sueños – a mi corta edad – tenía que ser más que un gusto, pero según mi profesora, nosotros no amábamos solo nos ilusionábamos, ¿Era ilusión entonces, lo que sentíamos?... 

Ilusión era lo que mi corazón empezaba a experimentar, un bebe, un hijo sería lo más bello que Dios me daría, después de las tristezas que he vivido, pero – Rafael despierta – ¿qué puede ofrecer un mocoso como tú a un hijo?...

- ¿Y qué vamos hacer ahora?...
- No lose, estoy pensando en eso, es que me tomaste por sorpresa pues…
- ¿Nos vamos a fugar?
- No losé, dejame pensar bien lo que vamos a hacer…

Tenía que pensar muy bien lo que íbamos hacer, éramos dos adolescentes, con cargas de adultos, sin saber cómo afrontar las consecuencias de nuestros actos, éramos dos adolescentes, que pronto serian padres, pero sin tener nada que ofrecer, éramos dos adolescentes con preocupaciones de grandes…


La historia continuará...

Piedras, Desconfianza y Desilución en nuestra relación

El amor solo llega una sola vez a nuestras vidas, solo toca una vez nuestros corazones, y depende de nosotros darnos cuenta cuando llega, y de aprovechar esa única oportunidad para ser feliz, para amar y ser amados.


Es fácil encontrar piedras en nuestro caminar, piedras que quizás puede obstaculizar nuestra relación, piedras que pueden provocarnos desconfianza, temor y miedo, que nos confunde, nos desconcierta, nos hace imaginar mil y un cosas que posiblemente son negativos, y nos desestabiliza un poco.

Podemos encontrar mas piedras en nuestro caminar juntos, que puede que te haga sentir que cada paso que haz dado haya sido en vano, que cada camino que haz seguido no haya servido para nada y que te haga provocar regresar, retroceder al inicio en tu mundo que por mucho tiempo estuviste y que equivocadamente te sentiste segura.

Nadie digo que la vida seria fácil, y mucho menos nuestro camino de la felicidad, todo depende de nosotros que tanto estamos dispuestos a dar para soportar las tormentas que quizás nos puedan envolver, que tanto estamos dispuestos a levantarnos después de cada caída, que tanta fuerza demos para remover cada piedra que encontremos, que tanto queremos ser feliz con esa persona que nuestro corazón se haya enamorado y la razón haya escogido.

Los celos pueden llegar a ser un instrumento de alerta, para poner mas atención a una persona y/o suceso que quizás hayamos pasado desapercibido y que con ello pueda significar un peligro para nuestra relación, pero tampoco permitamos que los celos se convierta en nuestro vicio, en nuestra obsesión, que nos ciegue y envuelva en un mundo de tinieblas, miedo y desconfianza; no olvidemos que muy en el fondo los celos significa eso "desconfianza", por lo tanto debemos aprender a manejarlos antes que ellos nos manipule a nosotros, ya que la desconfianza en una relación no es buena.

No permitamos que malos entendidos, malas interpretaciones, algunas bromas, puedan desestabilizarnos, y poner en duda el amor que sentimos o siente nuestra pareja, no permitamos que la desconfianza se apodere de nosotros sin nisiquira aclarar el panorama, no permitamos que la desilusión y el dolor nos envuelva con su manto de desesperación sin que antes hayamos reflexionado y pensado muy bien la situación.


Todos los días se aprende algo en esta vida, y junto a nuestra pareja igual, no desechemos a buenas y primeras, todo lo vivido a su lado, todo lo amado, todo lo entregado, debemos ser consciente que la felicidad está ahí a nuestro lado, solo depende que tanto deseamos serlo...

Piedras, Desconfianza y Desilución en nuestra relación

El amor solo llega una sola vez a nuestras vidas, solo toca una vez nuestros corazones, y depende de nosotros darnos cuenta cuando llega, y de aprovechar esa única oportunidad para ser feliz, para amar y ser amados.


Es fácil encontrar piedras en nuestro caminar, piedras que quizás puede obstaculizar nuestra relación, piedras que pueden provocarnos desconfianza, temor y miedo, que nos confunde, nos desconcierta, nos hace imaginar mil y un cosas que posiblemente son negativos, y nos desestabiliza un poco.

Podemos encontrar mas piedras en nuestro caminar juntos, que puede que te haga sentir que cada paso que haz dado haya sido en vano, que cada camino que haz seguido no haya servido para nada y que te haga provocar regresar, retroceder al inicio en tu mundo que por mucho tiempo estuviste y que equivocadamente te sentiste segura.

Nadie digo que la vida seria fácil, y mucho menos nuestro camino de la felicidad, todo depende de nosotros que tanto estamos dispuestos a dar para soportar las tormentas que quizás nos puedan envolver, que tanto estamos dispuestos a levantarnos después de cada caída, que tanta fuerza demos para remover cada piedra que encontremos, que tanto queremos ser feliz con esa persona que nuestro corazón se haya enamorado y la razón haya escogido.

Los celos pueden llegar a ser un instrumento de alerta, para poner mas atención a una persona y/o suceso que quizás hayamos pasado desapercibido y que con ello pueda significar un peligro para nuestra relación, pero tampoco permitamos que los celos se convierta en nuestro vicio, en nuestra obsesión, que nos ciegue y envuelva en un mundo de tinieblas, miedo y desconfianza; no olvidemos que muy en el fondo los celos significa eso "desconfianza", por lo tanto debemos aprender a manejarlos antes que ellos nos manipule a nosotros, ya que la desconfianza en una relación no es buena.

No permitamos que malos entendidos, malas interpretaciones, algunas bromas, puedan desestabilizarnos, y poner en duda el amor que sentimos o siente nuestra pareja, no permitamos que la desconfianza se apodere de nosotros sin nisiquira aclarar el panorama, no permitamos que la desilusión y el dolor nos envuelva con su manto de desesperación sin que antes hayamos reflexionado y pensado muy bien la situación.


Todos los días se aprende algo en esta vida, y junto a nuestra pareja igual, no desechemos a buenas y primeras, todo lo vivido a su lado, todo lo amado, todo lo entregado, debemos ser consciente que la felicidad está ahí a nuestro lado, solo depende que tanto deseamos serlo...